lunes, 14 de octubre de 2013

Capítulo 07

Sin haber conseguido dormir en toda la noche, Selena se levantó de su cama y salió de la habitación.
Llevaba puesto un short de animal print en negro y fucsia con una musculosa negra con el mismo estampado. No le importaba estar así ya que prácticamente todos eran parte de la familia.
Mientras hacia su camino por el pasillo supuso que eran maso menos las 9.00 ya que todos seguían dormidos. 
Una vez que bajó las escaleras, hizo su camino por la sala principal y se dirigió hacia la cocina. Cuando llegó se quedó realmente anonadada. En una de las sillas frente a ella había una chica tomando un vaso de jugo, no más grande que ella, tenía el pelo rubio y parecía que tenía toda la cara operada, aunque podría ser natural. Llevaba puesto una camisa, y gracias a Dios, no era transparente, pensó Selena.


—¿Quieres? —Preguntó la chica ofreciéndole un poco de su vaso.
—No—Dijo Sel alargando la última letra mientras se sentaba en la silla opuesta—¿Tú quién eres? 
Antes de que pudiera contestar, alguien entró a la cocina y se dirigió directamente a la otra chica.
—Amor…—Pronunció mientras se acercaba cada vez más—Estuve esperándote.
Zack cruzó toda distancia que había entre él y la otra chica, mientras la agarraba por la cintura y le daba un beso algo… apasionado. Un poco incomoda, Selena disimuló que tocía, para que se dieran cuenta de que ella estaba ahí, antes de que la situación llegara a segunda, tercera, cuarta, y todas las bases posibles.
—¿Selena?—Zack estaba realmente sorprendido, como si recién se hubiera dado cuenta de que ella estaba en la cocina—¿Qué haces aquí? 
—¿Te refieres a que hago aquí en la cocina o a que hago aquí en general? —Preguntó mientras hacía señas con las manos—Porque, a menos que me hallan echado y no me haya enterado, esta es mi casa, acá vivo.
—Me refería a que haces despierta.
—Si estoy despierta es culpa tuya—captando la mirada de Zack que decía “no sé de qué hablas”, continuó—Digamos que la chica tiene tu nombre grabado como un tatuaje—Sonrió— Me sorprende que todavía tenga voz, considerando que no paró de hablar en toda la noche.
Sabiendo muy bien a que se refería, Zack se puso más rojo que un tomate.
—¿Escuchaste algo?
—¿Algo?—Rio—Algo es poco. Recuerda que tu habitación esta frente a la mía. Me sorprendió que ella pudiera decir tantas barbaridades en una sola oración. Es más, hay algunas que no sabía que existían—Se burló—Y considerando que Tanner tiene el sueño profundo, o que no estuvo en toda la noche, el cual es más probable, fui la única en esta casa. Y respondiendo tu pregunta, si, escuche todo.
—Cariño… ¿Quién es ella?—Pregunta la otra chica.
—Nadie—Le respondió sin dejar de mirar a Selena—Ve arriba, enseguida voy.
—La próxima vez ten más delicadeza, Zack, podrías partirla en dos—Dijo Selena mientras la chica salía de la cocina—Aunque le harías un favor a su cara—Susurró.
—Okey, ¿Qué es lo que quieres?—Preguntó una vez que estuvieron solos.
—¿Qué te hace pensar que quiero algo?
—Te conozco—Zack se acercó a la mesa sin dejar de mirarla a los ojos— No hubieras dicho todo lo que dijiste sin ningún motivo.
—Tengo mis razones.
Al ver que Zack se había cruzado de brazos y no dejaba de mirarla directo a los ojos, cosa que le estaba empezando a molestar, dijo:
—Está bien, no quiero que vuelvas a traer a alguien más a esta casa.
—¿Perdón?
—Lo que escuchaste. Y si no lo haces, porque tu necesidad no puede esperar, vete a la habitación de Tanner que está en la otra punta, o vete al ático, pero no frente a mi habitación.
—¿Y qué hay de Kevin y Miley? ¿Por qué no les dices nada a ellos?
—Porque saben comportarse, además no están.
—¿Qué hacen despiertos? —Preguntó Tanner mientras entraba a la cocina, llevaba puesto un pantalón negro, una camisa blanca media desabrochada y un saco gris, sin mencionar el pelo alborotado.
—Pregúntale a tu mejor amigo—Dijo con sarcasmo mientras salía de la cocina y se dirigía hacia las escaleras para irse a su habitación.
Tanner se sentó en la silla que había ocupado su hermana.
—¿Qué le hiciste?
—¿Qué? —Preguntó Zack—¿Porque crees que fue mi culpa? 
—Porque eres el único que estuvo en la casa, aparte de ella.
—Ya se levantó así.
—Nunca se levanta así, ¿Qué pasó?
—Habrá dormido mal.
—Cariño…
Zack cerró los ojos y respiro hondo.
—¿Si, Bárbara?
La chica que había tenido una linda “charla” con Selena entró a la cocina y se dirigió a Zack con un abrazo. Ya no tenía más la camisa, estaba vestida con unos jean ajustados negros, una remera blanca y una campera de jean, en una de sus manos tenía su cartera.
—¿Ya te vas?—Preguntó Zack un poco confundido.
—Si—Bárbara lo miró a Tanner y sonrió—No quiero molestar más.
—Está bien… ¿Nos vemos más tarde?
—Puede ser— Dijo mientras se dirigía hacia la sala principal y salía por la puerta.
Una vez solos, Tanner se lo quedo mirando.
—¿Así que durmió mal? ¿Eh?
—¿Qué puedo decir? Mujeres—Y con esto se fue a su habitación.



Tanner se quedó en silencio, contemplando por primera vez, desde que se involucró en todo esto, la paz, paz, tranquilidad y silencio.


—¿A dónde vas?—Preguntó sin darse vuelta, sabiendo que su hermana estaba caminando hacia la puerta—Selena…
—¿Cómo sabias que era yo?
—Eres mi hermana y te conozco.
—¿Qué quieres?—Preguntó ella mientras caminaba hacia su hermano.
—¿Qué me digas porque estas de mal humor? 
—¿No puedo estar de mal humor? No sabía que ahora era un delito enojarse por nada.
—Oye, tienes que sonreírle a la vida. Tienes que estar bien.
—Estoy bien.
—En eso te equivocas, yo estoy BIEN y tú estás “bien”
—Es lo mismo.
—No. Dudo que tu “bien” no sea el mismo que el mío. Yo estoy BIEN con razón, tu solo finges estar “bien”. Lo cual te convierte en una mentirosa—Selena se lo quedo mirando con cara de no entender lo que acababa de decir—Ya sé que hacer para que te sientas mejor. Llamare a uno de esos lugares, donde contratas a personas para que vengan.
—¿Dónde contratan?
—Ya sabes, llamas, contratas al que te parezca mejor, vienen y se “divierten”
—¿Eres mi hermano o un idiota?
—Vamos, solo quiero ayudarte. A menos que, ¿No me digas que…?
—Definitivamente eres un idiota. ¿Sabes qué? Me voy.
—¿Me harás caso?—Tanner sonrió.
—Adiós—Y con una señal de desprecio se fue realmente enojada, cuando abrió la puerta principal se encontró con Kevin y Miley.
—¿Te ibas?—Preguntó Miley.
—Sí. —Lo miró a Kevin—Ten cuidado con Tanner, de seguro querrá llevarte a algún estúpido Burdel.
Y cerrando la puerta de un portazo se subió a su auto y se fue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario