Frunciendo el ceño ante la confusión de la escena pasó una mano por su pelo despeinándolo un poco. Observó a la chica que tenía frente de él, su rostro no se veía completamente, su larga cabellera marrón caía sobre su rostro impidiendo ver más allá de sus ojos con lágrimas que estaban mirando hacia el suelo. Miró a Tanner quien aún estaba consiente, un simple golpe en el hombro no le hizo nada, y tenía suerte de que Justin no lo quisiera muerto. Esté susurró unas cuantas palabras a su hermana mientras acariciaba el rostro de ella. Por un momento, sin saber porque, Justin se preguntó cómo se llamaría esa chica.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando ella se paró mirando a Justin con una mirada de odio. Él la pudo observar completamente. Era de cabello castaño claro que caía por la altura de la espalda un poco ondulado. Sus labios son un poco gruesos y tenían un color natural en rosa, de tez clara aunque algo bronceada, no era muy alta y su complexión es delgada. Sus ojos eran negros llenos de odios, y al mismo tiempo estaban de color rojo revelando que estuvo llorando.
Dejándose llevar por la mirada de él, ella suavizo su mirada y Justin pudo notar que sus ojos eran grandes y expresivos en un color café, unos perfectos ojos de color café.
Antes de que Justin pudiera reaccionar, la chica agarró el arma del suelo y apuntó rápidamente hacia Justin dejándolo petrificado. Tratando de concentrarse en otra cosa, ella negó con la cabeza y se puso de cuclillas susurrándole algo a su hermano y antes de
—¡Selena, no!—gritó Zack detrás de ella.
—Sh—lo silenció ella mientras las lágrimas volvían a caer.—
—¡Justin, la policía está llegando!—se escuchó una voz detrás.
Volteando para ver quién era, Justin miró como su amigo se quedaba petrificado viendo como Selena lo apuntaba, susurró un “mierda”.
—No tenemos mucho tiempo—dijo entre dientes—Jared se escapó apuesto a que llamó a la policía.
Justin miró hacía la chica que ahora miraba a ambos. Su arma estaba colocada hacia abajo y sus ojos estaban completamente hinchados.
—Bro, es hora de irnos—Logan tomó el brazo de Justin.
Sabiendo que no podría estar allí por más tiempo, cerró los ojos para olvidar los ojos de aquella chica. Los abrió, miró a Logan y asintió con la cabeza. Sin mirar hacia atrás, salió del lugar.
—Selena, ibas a matar…—
—Es hora de irnos—interrumpió a Zack poniéndose de cuclillas para ayudar a levantar a su hermano—¿Me ayudas?
Zack se acercó a Tanner, lo tomó de los brazos y lo ayudó a levantarse.
—Deberíamos llevarlo al hospital—intervino Selena mirando a Zack.
—No—murmuró Tanner—Ningún hospital… yo… estoy bien. Nada que un par de vendas no pueda curar.
—Tanner, estás herido. Por favor Zack, llevémoslo a un hospital.
—Zack, yo soy el jefe aquí. Solo llévame a la camioneta.
—Tanner…—susurró Selena mientras las lágrimas amenazaban por salir. Pensar en su hermano tumbado en una cama-porque un estúpido le disparo-le aterraba.
—No—la interrumpió—No dejes que esta conversación vaya más allá. Estoy bien—susurró las últimas palabras.
Sin querer discutir, mordió su labio y asintió. Ella sabía que una vez que estén en la casa, él la regañaría por no obedecerlo, se había escapado de la camioneta y se interpuso en su negocio, pero lo había hecho por una buena razón, su hermano
—Dios,—murmuró Miley una vez que entraron a la camioneta—Tanner. ¿Estás bien? ¿Quieres que te llevemos a un hospital?
—Mierda, no—gruñó, estaba a punto de perder su paciencia—Solo quiero ir a la maldita casa.
— ¿Por qué sos tan terco?¬—Le regañó Selena a Tanner mientras se paraba frente a él con los brazos cruzados- Tienes que ver a un médico.
—Estoy bien. La bala rozó contra mi piel, nada más.
— ¿Y si se infecta? ¿Y si daño algún musculo? Es necesario que vallas— Al ver que su hermano rodo los ojos, Selena miró a Zack— ¿Puedes decirle que necesita que lo vea alguien más… experimentado?
—Él está bien, es solo un rasguño—Le contestó Zack mientras terminaba de vendar el brazo de Tanner.
Los tres estaban en la cocina. Desde que llegaron nadie había hablado sobre el tema. Claro está, que Tanner estaba esperando el momento en el que Kevin entrara por la puerta, pero él y Miley se habían quedado muy atrás en el camino.
— Tanner, ni siquiera estas escuchándome.
— ¿Y qué quieres que haga? No puedo ir a un estúpido hospital por que van a preguntarme que me pasó. Y es más que obvio que me arrestarán por estar en esta mierda, y si vienes conmigo te arrestaran a ti también, por cómplice… por ser mi hermana… y por asesina. No olvides que tus manos están tan manchadas como las de cualquiera de nosotros.
—Odio que me lo recuerdes— Dijo mientras de sentaba— Además solo maté una vez y…—Al darse cuenta que los dos chicos la estaban mirando fijamente y con los brazos cruzados, ella susurró— bueno, seis. Pero ellos se lo merecían.
Antes de que alguno pudiera responder la puerta principal se abrió, dejando ver a Kevin y a Miley dirigirse hacia la sala principal.
Cuando Tanner los vio, rápidamente se levantó de su silla sin importar si Zack seguía vendando su brazo o no.
— ¡Tú!—Le apuntó con el dedo a Kevin— ¡¿Dónde carajo estabas?!
—No tengo porque darte explicaciones—Le contesto cruzándose de brazos.
—Ahí te equivocas. Explícame que mierda fue lo que pasó. ¡Dije que no quería errores!
— ¡Primero te calmas!... y segundo, los errores pasan—Si Kevin pretendía que con eso se tranquilizara, se equivocó por que los nervios de Tanner estaban al máximo.
— ¡¿Calmarme?!—Le apunto con el dedo— ¡Tú debías cuidar que mierda como no pasara! Tú eras el encargado de revisar las cámaras Kevin ¡¿Por qué no lo hiciste?!
—¡Lo hice! Pero la luz se cortó y no podía ver nada.
—¡¿Y tus cámaras?! ¡Alardeaste toda la semana con esas estúpidas cámaras! ¿Sabes que eres? ¡Eres un idiota!
—Creo que tienes que calmarte Tanner... —Agrego Zack mientras se acercaba.
—¡No voy a calmarme! ¡Eres un idiota! No servís ni para revisar unas estúpidas cámaras.
—No, no, no, no. No solo fue culpa mía. ¡Te recuerdo que fue la idiota de tu hermana la que salió corriendo a buscarte!
—Si no fuera por mí lo hubieran matado— Selena se estaba acercando a Kevin tal vez a pegarle, pero Tanner la agarro por los hombros y la puso detrás de él como si quisiera protegerla.
—Te prohíbo que vuelvas a llamarla de esa manera. ¿Me escuchaste? Me entero que la llamas así otra vez y...
— ¡¿Y qué?!— Kevin se puso frente a él como desafiándolo.
—Kevin aléjate— Le ordeno Miley
—Dale, hazle caso a tu novia—Kevin se estaba alejando de él cuando Tanner rió— es lo único que sabes hacer bien.
Eso fue más que suficiente para Kevin, rápidamente se dio vuelta y antes de que Tanner pudiera hacer algo Kevin estaba sobre él pegándole.
— ¡Aléjense!— Gritaron Selena y Miley queriendo acercase y separarlos.
Zack ante la situación agarro a Kevin por los hombros y lo tiro hacia atrás separándolo de Tanner. Mientras que Selena corría a ayudar a su hermano a levantarse del suelo
—Vamos Kevin—Le dijo Miley agarrándolo del brazo. Este se limpió su nariz sangrando con el dorso de su mano mientras se dirigían hacia la puerta acompañados de Miley.
— ¡Y por si no te quedo claro, jamás vuelvas a pisar esta casa!—Le gritó Tanner mientras la puerta se cerraba.
Eran las 11:00pm cuando la puerta del hotel se abrió y una mujer entró mientras se dirigía hacia la recepción haciendo que sus tacones resonaran en el piso de mármol. Llevaba puesta una campera que le llegaba hasta las rodillas y tenía incluido un gorro, el cual no le dejaba que la reconozcan.
— ¿Qué desea?— Preguntó el recepcionista sin levantar la mirada de unos papeles. Al notar que la persona no contestó levantó la vista y se quedó anonadado—Di… disculpe señorita. No… no sabía que era usted—Rápidamente agarró un juego de llaves y se lo entregó—Tome.
—Gracias Thomas— Agarró el juego de llaves y se las guardó en el bolsillo— ¿Esta todo?
—Si señorita Johnson, como usted lo pidió.
Sin decir nada más la mujer se dirigió hacia el ascensor. Una vez allí las puertas se cerraron, llevándola al último piso, al piso que ella tanto conocía. Cuando la puerta volvió a abrirse salió y se dirigió hacia el final del pasillo, este estaba muy silencioso, como de costumbre. Ella solía reservar todo el piso una vez a la semana para no tener interrupciones.
Cuando llegó a la puerta—una puerta blanca con el numero 312 grabado en un color oro—no pudo notar que había una nota pegada al lado del picaporte. Sin molestarse en leerla, la agarró y abrió la puerta.
—Pensé que no vendrías—Dijo una voz masculina.
Sin contestarle, ella lanzó la carta sobre una de las mesas. La habitación era bastante grande, con muebles que decoraban casi todo el lugar. Había una pequeña mesa con comida y bebida.
—¿Ni siquiera la leíste?—Le preguntó.
—Si la leí—Dijo con sarcasmo—Muy emotiva.
Él se levantó de la cama y fue directo a ella. Una vez que la tuvo en sus brazos le sacó el gorro dejando al descubierto su cara.
—Feliz aniversario—Él la besó, pero ella lo apartó enseguida. Agarró las dos copas que estaban en la mesa y le entregó una a él.
—Brindo por nuestro primer año juntos—Él levantó la copa, en forma de saludo.
—Brindo por nuestro amor secreto— Ella le dedicó una sonrisa.
—Sobre eso… creo que es hora que se revele todo.
—No hablas enserio—Ella comenzó a reírse pero al notar que él no la seguía lo miró— ¿O si Tanner?
—No puedo seguir ocultando a mi chica. Odio que no sepan que eres mía.
—A mi también me molesta, pero admite que fugarse a la noche, que mentir, los nombres falsos y todo eso no es divertido.
Tanner se acercó ella hasta que solo quedaron centímetros el uno del otro.
—Eres mía, nunca lo olvides.
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