miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sinopsis - Pursuit Dangerous

-Prólogo-



Presiono el acelerador más fuerte, mucho más fuerte que antes.

¡Mierda!

Las calles de Paris están mucho más transitadas. Mierda, estoy en Paris, ¿y quién diría que sería por la culpa de ella?
Vuelvo a presionar el acelerador. Paso por la 5 Avenue Anatole France, pasando por la Tour Eiffel. Ugh, por eso odio Paris, gente por doquier solo para admirar la Torre Eiffel.
Esquivo todos los autos que pasan a mí alrededor. Maldita sea, necesito llegar antes de que sea tarde.
A estas alturas me importa una mierda si un policía me para, necesito saber si ella está bien… ella es más importante que toda esta mierda.

Freno de golpe y doblo hacia la calle Quai Branly, ¿Quién mierda le pone el nombre a estas cosas?
Pero no estoy para pensar en eso.

Me pregunto cómo estará ella. Dios, maldigo el día en el que me metí en todo esto. Me odio a mí mismo.
Llego hacia un túnel donde está completamente oscuro. No se ve nada. Enciendo las luces delanteras del auto, me ayudan a ver un poco. Observo por mi espejo retrovisor si alguien me sigue… No hay nadie. Algo menos de que preocuparse.

“Nos vemos en una hora, es urgente”

Malditas palabras que recorríen por mi mente. Vuelvo apretar mi acelerador.

Sigo conduciendo por Quai Branly. Y luego de unos minutos, doblo hacia la otra calle y ahora estoy en el lugar correcto, Quai d'orsay. Aquí debería estar ella.
Estaciono el auto en un callejón. Es increíble cómo la gente piensa que París es uno de los lugares más hermosos, pero también, es uno de los lugares más mafiosos, podría decir que está en el rankin número tres.
Bajo de este y miro a mi alrededor, solo un pequeño faro alumbra el lugar. Tiro el cigarro al suelo y lo aplasto con la suela de mi zapatilla. Meto mis manos en los bolsillos delanteros de mi jean y espero. 

¿Dónde demonios está?

Entonces comienzo a caminar cuando entró a un galpón. No se podía ver nada, solo la luz de la luna que entraba por la ventana podía alumbrar el lugar. Saco mi pistola y la dejo a un lado de mi cuerpo, pero creo que no la necesito… no hay nadie.

Mi celular comienza a sonar. Mierda, ¿Quién es a esta hora?

Lo saco de la parte trasera de mis jeans. Y puedo observar que es un mensaje. Ahí está, justo lo que estaba buscando. Miro atentamente la pantalla, ahí está ella. Tiro mi celular a cualquier lugar de la habitación, pero aún seguía intacto, a lo lejos… el mensaje se podía ver, las palabras se alumbraban en la pantalla mientras una foto de ella atada y con cinta en la boca aparecía. 

“Encuéntrala” 




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